Que chica tan más rara, o tal vez yo soy la rara, que no notara que si me siento SOLA en la banca más alejada del parque es porque quiero que nadie me moleste...

-dame tu número-dice Ángela extendiendo su celular, es bonito, es un celular ultimo modelo, de seguro a de ser rica, esos celulares hoy en día son muy caros y una que trabajo con salario mínimo en una cafetería medio tiempo no se puede dar el lujo de tener cosas caras y más aún si vives sola.
la miro con cara de asustada, no me lo creo-mi... ¿mi números?-tartamudeo-pe.. pero ¿para qué?-concluyo diciendo, espero que no se note mi poca experiencia relacionándome con las personas o mi miedo a que me secuestren o cosas con lo que nos asustaban nuestras madres y nuestras abuelas cuando eramos niños.
-daaa, ¡para qué va a ser... pues para hablar tu y yo- dice con una sonrísita tonta, sigue con los ojos un poco rojos pero ya se ve mejor, mucho, como para haber pasado por una ruptura hace poco menos de media hora.
-pero apenas nos conocemos... ¡cómo quieres que te de mu número!-digo un poco sobre saltada, tal vez exagero un poco.
-¡Exacto!¡no es increíble! conocer personas nuevas es lo mejor que pudiera ocurrir a otra persona; además, se nota que necesitas más amigos- su comentario un poco ofensivo me irrita, pero bueno ella no esta mintiendo, le escribo lentamente mi número de teléfono, tratando de no equivocarme, rayos era un dos o un cinco, bueno pondré el cinco ¿por qué no me lo se, será por qué nunca lo uso?
la chica sonríe y me dice:-¿quieres ir por un café?- estiro mi brazo izquierda y recorro un poco la manga para ver el pequeño reloj de muñequear de plata que tengo, ¡Diablos! ya se me hace tarde, tengo que correr, tengo que ir al trabajo.
-no... bueno sí, pero no en este momento me tengo que ir-tomo mi libro y me doy la espalda rápidamente, si me doy prisa y tomo el autobús aquí en la esquina llegare ahí en unos cinco minutos
-pe.. pero oye, ¿a dónde vas?-dice ella algo extrañada por lo que acaba de pasar
-lo siento tengo que ir a trabajar, hablamos luego-le grito cuando voy echando vuelo para correr, espero y no me llame nunca más, esa chica es muy rara.
-ok, entonces, nos vemos Ciao-dice ella gritando también y estirando el brazo haciendo la seña de adiós.
¡demonios! llego tarde otra vez, el autobús se tardo demasiado, por lo menos no está él jefe, una más y me despedirá, me pongo el delantal y me pongo detrás del mostrador, esta algo sucio así que me pongo a limpiar un poco, a los cinco minutos se escucha que se abre la puerta, con el tópico sonido de la campana que choca con el marco de la puerta, volteo instintivamente, es Daniel, el chico que trabaja como mi compañero, es muy guapo, incluso cuando me habla (que es casi nunca) me ruborizo, pero bueno, ¿quién no lo haría? con esa sonrisa perfecta, su cabello castaño y largo y esa actitud de chico malo, aún que cuando lo conoces es como un gatito, tierno e inofensivo; se pone el delantal y me saluda con una sonrisa, quiero hablarle, pero no puedo, soy demasiado tímida como para hablarle abiertamente.
seguimos trabajando, era otro día típico, nada cambiaba, cuando sonó la campanita de la puerta una chica delgada, guapa, con cabello largo y lacio castaño como las almendras entra ¡oh no! otra vez la chica del parque ¿cómo se llamaba? a sí, Ángela.
La chica cuando entra la ve y le sonríe alegremente, extendiendo el brazo en alto y haciendo la misma señal que cuando nos despedimos. Daniel esta en la caja y se queda atónito por la llegada de aquella bella chica, la chica corre hacia el mostrador, Daniel la saluda con una gran sonrisa, que mataría a cualquier chica que la viera, y dice amablemente:-Hola, ¿le puedo ayudar? mi nombre es Daniel- por alguna razón su actitud me hace enojar un poco, aún que no sé por qué.
la chica le dice:-gracia- y lo ignora por completo, de seguro ha de estar acostumbrada a que la miren así, la chica corre hacia mi (aún me encuentro detrás del mostrador) y se sienta sobre la barra para abrazarme, me ruborizo, la cara de Daniel, de ¿es su amiga? ¡Pues no lo es! ¡Es sólo una conocida! ¿cómo se le ocurre?
-¿qué estas haciendo aquí?- le pregunte con un tono de enfado y de sorpresa.
-sólo paseaba por aquí, vi esta pequeña cafetería y me apeteció tomar algo así que entre y aquí estoy.-dice ella muy sonriente, esta chica siempre está de buen humor, o bueno casi siempre, en el parque no estaba así-¿no te parece increíble que nos hayamos encontrado aquí?... así que trabajas aquí, perfecto ahora sé cuál es mi nuevo lugar favorito-está chica es un fastidio.
-vaya, que sorpresa tan más... grata- digo casi sin expresión, ¿qué hago?- ammm Ángela, por favor baja de la barra antes de que me regañe mi jefe-.
-claro, perdón, es que me emocione, y las emociones no se tienen que contener.-¿pero qué le pasa a esta chia? piensa que el mundo es de color de rosa
-bueno... señorita, disculpe que la interrumpa...-dice Daniel, que al momento es interrumpido por Ángela.
-disculpado, no fue para tanto.-y le da una fuerte sonrrisa, a la que Daniel corresponde igual manera
-bueno, como decía, ¿va a querer algo del menú?- Daniel es perfecto, ¿a caso le gustara?
-sí, pues por algo entre ¿no?... bueno voy a querer un frape de galleta oreo por favor.-dice Ángela que se vuelve conmigo.-bien, y dime ¿hace cuanto trabajas aquí?
-hace un año... bueno aquí está tú frape- le digo lo más cordial que puedo ser, no sé como no me han corrido... un año, un año desde aquella vez.
-bueno Ana, un gusto en verte, hablamos despues que se me hace tarde, ya se deben de estar preguntando dónde estoy, ciao-dice Ángela con una sonrisa y se sube de nuevo a la barra y me planta un beso en la mejilla izquierda, me ruborizo en seguida y me quedo más helada que el hielo; Ángela sale de la tienda.
-¿Ella es tú amiga?- me dice Daniel un poco sorprendido, es la primera vez que me habla por tanto tiempo y se tenía que tratar de ella, claro, más de un año trabajando con él y en la que se fija es en una desconocida que apenas hace 22 minutos la conoció
-No, es sólo una conocida mía.-respondo lo más fríamente posible.
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